Argentina
17.07.2011

Con ustedes, Dancing Mood

Dancing Mood es una banda formada en Buenos Aires en marzo del año 2000 por iniciativa del trompetista, productor y arreglador Hugo Lobo. Este último, como dicen los porteños, es un “pibe de barrio” que mantiene sus “códigos” aunque sea …

Tags a j franklin, argentina, big band, brasil, brasilia, buenos aires, carrol thompson, chile, clarín, clifton bigga morrison, club atlanta, códigos, damas gratis, dancing mood, dennis bovell, doreen shaffer, fidel nadal, gaz mayall, hecho en buenos aires, hugo lobo, inglaterra, janet kay, jazz, los fabulosos cadillacs, marcelo maccio, martín palermo, mimí maura, móveis coloniais de acaju, móveis convida 2011, niceto club, orquesta, pablo lescano, pauline black, pedro biondi, pedro irigoyen, pibe de barrio, ramiro barreiro, rico rodrigues, san pablo, sandra cross, são paulo, ska, the skatalaties, uruguay, villa crespo, winston francis, winston ree

Por Ana Manfrinatto

Dancing Mood es una banda formada en Buenos Aires en marzo del año 2000 por iniciativa del trompetista, productor y arreglador Hugo Lobo. Este último, como dicen los porteños, es un “pibe de barrio” que mantiene sus “códigos” aunque sea el líder de una orquesta de once músicos estables que lleva años llenando las salas de concierto de la Argentina y que ya fue invitado a tocar con grandes nombres locales como Los Fabulosos Cadillacs.

Se trata de una banda con una trompeta, dos saxos, dos trombones, una armónica, una flauta traversa, dos guitarras, teclado, batería y contrabajo. Con este set de instrumentos dicha orquesta sinfónica interpreta, de forma instrumental, standards de jazz en ritmo de ska con altas dosis de improvisación. La elección del nombre refleja bien los que pasa en los recitales: un sonido bailable que pone al público en modo danza.

Lo que empezó como una banda perteneciente a la escena underground, hoy hace con que Hugo Lobo sea el nombre más solicitado del rock argentino (para participaciones en shows) además de hacer con que Dancing Mood hoy por hoy tenga reconocimiento nacional que, de a poco, se va exportando hacia afuera. Ellos ya llevaron su música hacia el interior de la Argentina, Chile, Uruguay y Brasil.

En este último país estuvieron tocando por primera vez ahora en el mes de julio. Fueron a São Paulo y a Brasília, siendo que en la segunda ciudad, la capital brasileña, fueron invitados de la banda local Móveis Coloniais de Acaju (sobre la cual el periodista Pedro Biondi escribió una nota para este mismo sitio) para presentarse en su festival de música Móveis Convida 2011.

De hecho Dancing Mood está siempre rodeada de otras bandas ya que siempre son invitados para los recitales de otros grupos. También suelen invitar a artistas amigos para participar de sus presentaciones y de sus discos. Algunos ejemplos son los músicos Pablo Lescano de la banda de cumbia villera Damas Gratis, Mimí Maura, Fidel Nadal y Los Fabulosos Cadillacs, mencionados anteriormente.

Estas amistades musicales, por así llamarlas, también pasan la barrera del escenario o del estudio. “Son amistades musicales y extramusicales también. Pablo es un pibe de barrio y es una buena persona, tenemos una relación muy copada con él y su familia. Con los demás músicos también. Dancing es eso, una juntada de amigos”, afirmó Hugo Lobo en entrevista al periodista argentino Pedro Irigoyen para el diario Clarín.

“Son todas personas con las que comparto música en otros ámbitos y, además, quiero mucho. Por suerte es gente que se interesa con la movida y quiere participar”, dijo. Y ya que estamos hablando de amigos que se reúnen para hacer música como si estuvieran en un fogón durante un asado, subrayemos  que la banda está en plena grabación de lo que será su séptimo disco.

Para la ocasión, Hugo Lobo viajó a Inglaterra para grabar con cantantes legendarios del género. El álbum será triple y con invitados como: Rico Rodrigues, Doreen Shaffer, Pauline Black, The Skatalites, Dennis Bovell, Gaz Mayall, Sandra Cross, Janet Kay, Carrol Thompson, A J Franklin, Clifton Bigga Morrison, Winston Francis y Winston Ree. Digno de una big band.

Lo que puede parecer sorprendente, es la forma como Dancing Mood trabaja. Hasta hace poco tiempo perteneciente a la escena underground argentina (aunque con una agenda local llena y la reciente proyección internacional que todavía empieza), ellos siguen siendo 100% independientes por elección y convicción.

A empezar por el hecho de que ninguno de los músicos vive de la banda. “Somos una cooperativa de trabajo de 25 personas y si hacés la cuenta de las veces que tocamos y lo que salen las entradas, nunca ganamos más de 200 pesos”, dijo Hugo Lobo en entrevista al periodista Marcelo Maccio. “Es imposible vivir de Dancing Mood”, agregó. El mismo Hugo Lobo es quien dirige y arregla los discos y ellos no tienen contrato con una grande empresa discográfica.

Ahí es cuando vemos la figura de Lobo como el pibe de barrio con sus códigos como ya lo mencionamos anteriormente en esta nota. Tras la postura de editar sus propios CDs, distribuírselos de forma independiente y realizar recitales con precios accesibles al público (Hugo Lobo ya pidió perdón al público arriba del escenario porque el precio de la entrada había aumentado unos cinco pesos argentinos) está la idea de seguir siendo populares, una forma de estar al lado de sus seguidores – en vez de rendirse a la idea de ser millonarios.

En entrevista al periodista Ramiro Barreiro para la revista Hecho en Buenos Aires, el líder de Dancing Mood habló de la relación de las bandas emergentes con el dinero. “Hay grupos que no tienen paciencia y se cansan de tocar para 500 personas, por eso arreglan (con productoras).  Está más que claro que cuando firmás un contrato con una compañía tenés una fecha de vencimiento de lo popular”, dijo.

Según Lobo, los grandes contratos también hacen con que los grupos sean sobreexpuestos. “Llegás a ser masivo pero cuando la marea baja te queda menos gente, porque la que tenías antes te tilda de careta y la nueva se entretiene con otra cosa. Y todo por un año de fama”, explica. “En general pasa que los pibes se arman una banda pensando en pegarla y en el billete. Por más barrial que sean, la mayoría termina firmando con compañías multinacionales”.

Como consecuencia, “los precios de las entradas se van a la mierda y no se fijan en el bolsillo de quién los va a ver, están más preocupados para ver si salen en la tele que en otra cosa. Esto es lo mismo que el fútbol: una cosa es ser un profesional y otra jugar un picadito en la calle con los pibes. Si elegís lo segundo no te podés parar al lado de Martín Palermo”.

Volviendo al tema de los códigos, para este hincha y frecuentador del Club Atlanta (club del barrio de Villa Crespo, en Buenos Aires), tener códigos, en el ámbito musical, es como todo en la vida: manejarte bien frente a un montón de cosas que te puedan ocurrir, desde la mujer de un amigo hasta tu compañero de trabajo, amigos, pareja, hijos, etc.

“En la música, códigos es respetar, agradecer y estar con la gente. Me jode el vedetismo, que no se quieran sacar fotos, que le den la espalda a los pibes. No lo voy a entender nunca. Salir con tu familia y que te rompan las bolas en todos lados debe ser medio jodido, pero yo flasheo cada vez que alguien me saluda o me grita algo. Uno toca para eso. Por otro lado, si no te quejás cuando te vienen a ver 7 mil personas, por qué lo hacés cuando te vienen a hablar cinco? El precio bajo de las entradas, armar shows gratis: eso es tener códigos”.   

Y ya que estamos hablando de shows gratis, es importante destacar que en el año 2009 Dancing Mood festejó los cien recitales en la casa que los estuvo hospedando durante años, el Niceto Club. Pero en vez de hacer un recital adentro del club, armaron una estructura en frente al mismo, en las esquina de las calles Niceto Vega y Fitz Roy, en Buenos Aires, y desde ahí, al aire libre, festejaron este número importante al lado de su público, quienes no pagaron entrada, y más de 70 músicos amigos arriba del escenario. Un festejo como los del barrio. Pero grande como la banda.

Nota personal

En 2009 yo estaba en un bar de Buenos Aires con una amiga y ella me habló de Dancing Mood. A mí me había gustado la descripción de la banda y nos quedamos en ir al recital de ellos el día siguiente en Niceto Club. Esa misma noche estaba en la vereda en frente al bar y le pedí el encendedor a un chico. Él notó mi acento extranjero y preguntó de dónde venía yo. Empezamos a charlar, él preguntó qué bandas me gustaban de acá y yo comenté que la noche siguiente iba a ver al recital de esta banda de la que mi amiga argentina había hablado.

Él dijo: “Yo toco en esa banda”. Lo que pasó es que yo estaba hablando con el mismísimo Hugo Lobo, que es un referencial de la música actual de su país pero parecía ser un pibe de barrio más. Tanto que él tomó nota de mi nombre y del nombre de mis amigos para dejarlos en la lista de invitados de Niceto Club. El día siguiente fui al show, estaban nuestros nombres, me encantó la banda y le agradecí a Lobo con un texto en mi blog.

Dos años después, hace algunas semanas, le escribí al manager de Dancing Mood para coordinar una entrevista con la banda y escribir una nota para el Open Business Latin America. Él fue bastante gentil pero comentó que están en estudio finalizando el último disco y que se complicaba bastante reunirme con ellos. Entonces, hice un par de preguntas por mail para hacer la nota de esa forma.

Pero el manager me contestó diciendo que estaba con una carga grande de trabajo y que no iba a poder contestarme y que las preguntas eran las mismas que ellos contestaban a muchos medios de comunicación desde hace diez años. En un primer momento me pareció algo soberbia la actitud. Pero muy poco tiempo después terminé dándole la razón: Dancing Mood es, de hecho, una banda que se maneja como un grupo de barrio con sus códigos, una forma profesional y militante de encarar su trabajo. Y a lo largo de estos diez años se mantiene trabajando igual, con lo cual, todas mis preguntas ya habrían sido contestadas.

*