Por Ana Manfrinatto
La radio comunitaria argentina que esta desde hace 22 años en el aire
La sede de la radio FM La Tribu está ubicada en el barrio de Almagro. Las instalaciones están en una casa estilo chorizo, el nombre que se le dan a las antiguas construcciones de los italianos radicados en Buenos Aires. Suelen ser viviendas con un frente angosto a la calle pero muy largas hacia el pulmón de manzana. Tienen techo alto, piso de madera y un patiecito al fondo.
Pero la radio no nació en la calle Lambaré al 800 donde hoy está ubicada, sino en un departamento chiquito con una antena puesta de manera clandestina en la terraza del edificio. Y lo que hizo con que La Tribu hoy sea una referencia tanto argentina como internacional tratándose de radios comunitarias, fue el propósito al cual se destina: multiplicar.
Es que más allá de una radio, se trata de un colectivo. Explico: sí que La Tribu es una radio convencional pero sin fines de lucro que opera con venta de anuncios y una grilla de programación que abarca los siete días de la semana desde las seis de la mañana hasta las dos de la madrugada.
Pero también dan talleres de radio para estudiantes e interesados en general y comparten su know-how en radio comunitaria en internet a través de una plataforma con foros y documentos para todos aquellos que quieren hacer su propia radio y necesitan conocer las leyes, métodos y parámetros necesarios para llevar a cabo el proyecto.
“Apagála y hacé tu radio” es uno de los slogans de ellos. Y aunque no les guste el término “porque es un concepto de marketing capitalista norte-americano” como explica Mingo Minian, coordinador de La Tribu y conductor del programa FMP3, dicho slogan traduce bien el espíritu del trabajo que realizan.
Justamente porque la idea de ellos es que el oyente participe no solamente de la radio a través de sus comentarios vía teléfono, Facebook o Twitter; sino que La Tribu le genere las ganas de cambiar, producir, multiplicar. “No nos gusta decir que tenemos oyentes porque la génesis de esta palabra suena a obediencia. A partir del momento que nuestro público está mezclando el café con una cucharita y este ruido se mezcla con el sonido de la radio, él ya está participando”, afirma Diego Skliar, conductor de un programa de la casa.
Mingo va mas allá y dice que la comunicación de La Tribu no se da desde un emisor hacia un receptor. “Dialogamos”, explica. Un buen ejemplo de este diálogo orgánico generado por el colectivo es la relación con los músicos. Ellos mismos a veces empiezan yendo a la radio para dar una nota pero terminan encariñándose del proyecto, proponiendo programas y comprando pautas publicitarias para difundir sus recitales en la Radio: un ejemplo de esto es la implicación de la radio en los recitales del cantautor catalán Albert Pla en marzo del 2010.
Cuando La Tribu cumplió 20 años, muchos músicos y bandas sugirieron ellos mismos hacer un gran recital para festejar las dos décadas de emisiones. Los fondos generados por el concierto fueron donados a la radio. Y esta es una de las formas con la cual el colectivo adquiere dinero para pagar el alquiler de la casa y las cuentas.
Recitales, fiestas, dictamen de talleres, venta de productos como remeras y llaveros, libros que editan y también con el bar que está en la puerta de entrada de la casa. “Somos una casa con las puertas abiertas a la comunidad. Cualquiera que tenga ganas de venir puede entrar acá y pasar hasta el fondo sin que nadie lo frene”, dice Rafa Binaghi, conductor de un programa de La Tribu.
El concepto de puertas abiertas es literal. Mientras el grupo formado por Mingo, Diego, Rafa y Flavia Medici (también conductora y miembro del colectivo) daban la nota a esta reportera, lo hacían en una mesa en el bar de La Tribu acompañado de una ronda de mate. Así de informal. En un momento se acercó un señor, dijo que estaba caminando y que tenía ganas de usar el baño. Los chicos lo hicieron pasar. Luego dijo que tenía algo de hambre y le mostraron al hombre que estaba en la barra, quién le podría ofrecer una porción de pizza.
“Una casa abierta y con parlantes”, otro slogan más, también define bien el trabajo de estos jóvenes que hacen de su trabajo en La Tribu una expresión profesional y de militancia. Profesional porque desde ahí desarrollan programas periodísticos, de música local, del mundo y de pueblos originarios. “Y a la vez de militancia porque es imposible que trabajes en semejante proyecto y esto no te genere nada”, explica Rafa.
La Tribu y el internet
Cuando la radio nació en un pequeño departamento todavía no existía la casa de la calle Lambaré y tampoco el internet. Pero desde que la red mundial existe, las ondas de la FM 88.7 pueden viajar mucho más que esta franja limitada en el aire. La radio se emite también por internet, lo que hace con que la 88.7 llegue a hogares en todo el mundo.
Eso sin hablar de la interactuación del público que también se da a través de este medio y de las redes sociales, de la posibilidad de que se escuche un programa cuando se quiera una vez aunque lo mismo ya haya estado en el aire.
Y sobre todo porque La Tribu edita sus materiales (secciones, columnas de programas) y los pone a disposición en internet para download rápido para que las demás radios comunitarias, estudiantes o quienes quieran se los baje. “Además, con el internet, las radios comunitarias del interior del país retransmitan nuestros programas”, dice Rafa.
“Nuestro blog agrupa todos los programas periodísticos, es una agencia de noticias tribal, con nuestro estilo y que sigue el pensamiento open source para que cualquiera se lo pueda multiplicar”, explica Mingo. “De esta forma generamos comunicación alternativa y cultura libre”.
Mirá el video de presentación de La Tribu!




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